Nunca dejes una vela encendida sin vigilancia, ni la enciendas cerca, sobre o bajo objetos que puedan ser inflamables.
El vidrio guarda mucho el calor por lo que evita tocar la vela mientras se encuentre encendida y, una vez se haya apagado, esperar a que se enfríe completamente.
Quema la vela sobre una superficie nivelada y resistente al calor. Es aconsejable poner la vela sobre algún aislante para evitar quemaduras en muebles.
Recorta los restos de mecha negros antes de cada uso para evitar humo o mala combustión.
No apagues la vela hasta que la superficie esté derretida por completo, así evitarás el efecto túnel.
Asegúrate de que queda fuera del alcance de niños y mascotas.
Mantén la vela encendida lejos de corrientes de aire y de ventiladores.
Cuando queden unos milímetros de cera apágala y dala por finalizada.